Si la primera edición fue para dos peregrinos, en esta ocasión fue un híbrido, de nombre Makelele, el que salió victorioso. No deja de ser curioso que, hablando con Rodrigo, sus recuerdos de esta final del 2002 estén más difuminados, mientras que, como el dice, tiene grabada a fuego la mítica final del 2011, de la que ya tendremos tiempo de hablar más adelante, aunque os adelantamos que en la final del 2011 Rodrigo voló un híbrido de nombre Bahamontes. Han pasado ya casi 15 años y aún se recuerda el vuelo de este halcón aquel día.